“La paloma” de Rafael Alberti


carpeta_autografa_de_alberti

“La paloma” Joan Manuel Serrat (Philips-1969)

“…Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba…”

Rafael Alberti

 

Era una fría tarde de comienzos de  diciembre de 1988 en La Mancha; la cita, en la hermosa ciudad de Almagro. Una grabadora de cassette y una carpeta de cartón con algunas notas biográficas, eran  las armas con las que aquella tarde y tras acudir a su recital poético, iba a enfrentarme a una de las escasas leyendas vivas de la Generación del 27.

Medio centenar de personas ocupaban la estancia en la que el poeta brillaba con halo especial, su imagen era un claro cliché fácil de identificas; larga y abundante melena cana que asomaba ofuscada bajo su gorra y su habitual bufanda al cuello; me recordaba a Aristide Bruant en aquel cartel pintado por Toulouse-Lautrec. Completaba aquella imagen visual, su fuerte complexión física, a la que mi memoria añade, su voz desgastada por el paso de los años, que sonaba casi como un lamento, como un rumor de mar, que en triste latania, recorría las líneas de aquellos versos compuestos durante una intensa y larga vida como poeta; sin olvidar su exilio en Roma, aquella etapa en la que sus poemas hablaban de gatos, “Roma y sus gatos” decía Alberti, “Cádiz y su luz”, decía Alberti, “el toro”, “la sangre”, “la tarde”, “las olas”, “el amar”… decía Alberti.

Acabado el recital, el poeta aceptó responder a mis preguntas, y como no podía ser de otra forma, le pregunté por aquella generación “única” y habló con respeto y admiración de ellos, del que más, de Lorca; del que nada, Hernández; esto último me sorprendió y al preguntarle explícitamente por el pastor de Orihuela, me respondió, que en su opinión “Hernández, era un poeta sobrevalorado”.

Al final de la entrevista tuve el pésimo gusto de preguntarle sobre la muerte, algo que morbosamente hacemos en “los medios”, cuando el personaje entrevistado pasa de los 80 años; recuerdo que Alberti, se reacomodo sobre la silla en la que estaba sentado y respondió con concreción a tan escabroso asunto, “…mire joven, eso es algo en lo que no pienso, cuando llegue, me marcharé y punto final”, “si le digo, que mi deseo, es que a mi muerte mis cenizas sean esparcidas por la bahía de Cádiz”.

Al concluir la entrevista le di las gracias y le ofrecí la carpeta en la que guardaba los apuntes, con el propósito de que me la firmara, y pese a mi impertinencia, el poeta tuvo el detalle de “amistosamente” decorarla con una de sus palomas.

11 años más tarde Rafael Alberti, moría a los años 96 años en su casa del Puerto de Santa María de Cádiz.

Nicolás Ramos Pintado

Periodista

http://www.objetivocastillalamancha.es/content/rafael-alberti

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Radio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s