La España errante de Eurovisión


Lo de hacerse entender en Europa cantando en ingles tampoco funciona.

Si Ucrania gana con una canción que en parte emplea como idioma el tártaro que se habla en Crimea, creemos que es hora de que TVE apueste por las lenguas oficiales del país y se deje de inventos.

Cuarenta años sin tocar bola en el Festival de Eurovisión nos hace pensar que queda por hacer en este certamen para conseguir un puesto aceptable en el ranking de países participantes o si sería más honesto despedirse de el para evitar la humillación de nuestros artistas y la del propio país, relegado año tras año a la cola del certamen y eso que España posé el privilegio de pasar directamente a la final, de no ser así, creo que ni llegaríamos a entrar.

Entre Chikilicuatre y Barei, entre el cachondeo y el intento por ser correctamente internacionales cantando en inglés, me quedo con la guitarra de juguete de Chikilicuatre, al menos con ella conseguimos una mejor posición.

Estamos convencidos que gallegos, vascos, catalanes, valencianos y castellanoparlantes nos sentiremos mejor representados en este festival con una canción cantada en cualquiera de nuestras lenguas que exclusivamente en inglés.

No digamos nada de esa industria creciente de compositores europeos que se dedican a componer canciones a la medida de cualquier país falto de ideas a lo que le añaden el marchamo de haber conseguido alguno que otro éxito en el festival. Si una canción representa a un país en el caso de España nos dará igual el origen del artista, América latina sería un buen mercado en el que pescar nuevos talentos; pero entendemos que la canción debiera nacer de la inspiración de alguien perteneciente al país al que representa el tema o residir en él.

Por otra parte creemos que los últimos tres ejemplos de voces españolas seleccionadas para el certamen fue acertado, Ruth Lorenzo, Edurne y Barei cumplen los cánones sobradamente pero falla la canción.

Jamala gana Eurovisión. Ucrania vence en su regreso al festival después de que el año pasado abandonara el concurso por los problemas políticos y económicos derivados de su enfrentamiento con Rusia por la península de Crimea. Y precisamente esta confrontación es el pilar sobre el que se construye «1944», la canción ganadora. Una balada dedicada a los tártaros de Crimea, que sufrieron deportaciones masivas aquel año por orden del estalinismo. La propia cantante, como gran parte de los tártaros de esta zona, nació en la república centroasiática de Kirguizistán, donde sus familiares fueron reubicados.

Tras la independencia de Ucrania de la URSS en 1991, regresó junto con su familia a la península de Crimea, que hace dos años fue anexionada por Rusia tras un polémico referéndum no reconocido por la comunidad internacional.

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