Archivo mensual: abril 2022

La primera biografía autorizada de Nino Bravo revela la vida íntima del mito


EFE: Tras más de una década recopilando documentos y testimonios de familiares y amigos, Darío Ledesma, creador y responsable de la web oficial de Nino Bravo, publica la primera biografía autorizada del cantante valenciano, fallecido hace hoy 49 años, que invita a descubrir «a la persona detrás del mito».

«Nino Bravo. Voz y corazón», publicado por la editorial catalana Milenio, reúne en casi 500 páginas la «verdadera historia del padre, marido, amigo y cantante» a través de entrevistas con los familiares, amigos y las personas que le acompañaron en su trayectoria vital y artística, que sacan a la luz anécdotas y documentos inéditos, y quiere hacer «justicia musical e histórica» a uno de los artistas, todavía hoy, más influyentes de la música pop en español.

«La visión general que se tiene de Nino Bravo -nombre artístico de Luis Manuel Ferri- es de un personaje que llegó al éxito y se fue cuando estaba en la cima, pero faltaba la explicación de cómo había llegado ahí, cuáles fueron las barreras y los obstáculos que tuvo, su relación con otros cantantes de la época y conocer más a la persona detrás del personaje», señala Ledesma a Efe.

El autor explica que uno de las mayores aportaciones del libro es poder hacer un «zoom» en su infancia a través de los recuerdos de sus familiares, que rememoran en el libro la música que escuchaba de niño en la radio, su afición por las películas de Antonio Molina, o los motivos que le llevaron a cambiar de casa, de Aielo de Malferit a València, de allí a Carcaixent y de nuevo a València.

Ledesma clarifica por ejemplo que no llegó a estar escolarizado en Aielo de Malferit, donde el cantante nació y tiene su museo, el pueblo de sus ancestros, al que regresaba en verano; habla de su bisabuela paterna, que fue cantante de ópera y su bisabuelo, director de los coros del orfeón valenciano, y que en Carcaixent fue donde se crió, estudió de niño y tuvo sus primeros amigos.

También de sus primeras influencias musicales de la mano de Jorge Sepúlveda, Antonio Machín, Jorge Negrete, Carlos Gardel o Antonio Molina, el cante jondo y de los cantantes italianos, sobre todo de Domenico Modugno, quien «despertó» su motivación para dedicarse a la música.

EL FRANK SINATRA ESPAÑOL

Ledesma asegura asimismo que quiso convertirse en un Tom Jones o Frank Sinatra español, con una voz propia que le identificara, y que de hecho lo consiguió en su último disco, en el que llevó a su terreno éxitos internacionales como «Mona Lisa» o «Laura».

El libro está plagado de anécdotas también de su trayectoria musical, desde su primer grupo Los Hispánicos a Los Superson y su debut en solitario con su nombre artístico, Nino Bravo, de cuya elección también hay numerosas versiones.

La más creíble a juicio del autor es la de quien fue su primer representante, Miguel Siurán, el que dio con él: Nino por el auge de los nombres en italiano y porque suena igual en cualquier idioma, y Bravo por su carácter, ya que aunque era una persona tímida cuando sacaba su genio era muy «bravucón».

La historia está también acompañada de fotografías inéditas, de momentos familiares e íntimos que el cantante guardó siempre con mucho celo. «Defendía que la familia pertenecía a Luis Manuel Ferri y las noticias que se dieran en prensa tenían que ser estrictamente musicales», de su faceta artística, recuerda el autor.

Una prueba fue su boda con Amparo, que hizo en la estricta intimidad. Un periodista de «Mundo joven» consiguió colarse en la ceremonia y como represalia Nino Bravo envió las fotos a una agencia para que las divulgase y fastidiarle así la exclusiva.

Ledesma asegura asimismo que con este trabajo ha querido dejar un legado sobre la historia y trayectoria del hombre y su «alter ego», con sus «luces y sus sombras» y lo más objetivo posible, y escribir el libro que a él, como fan, le habría gustado leer.

¿Y a dónde habría llegado hoy Nino Bravo? «Lo imagino con un éxito internacional que ya estaba proyectándose, grabando en inglés, habría seguido grabando discos pero a otro ritmo, para dedicar el resto del tiempo a producir a otros artistas y, sin duda, ligado a la música».

De la vigencia del mito «solo hay que recordar que ‘Libre’ fue una de las canciones que sonó cuando se levantó el confinamiento» por la pandemia de coronavirus, señala el autor.

«A sus ‘fans’ nos faltaba sentir al Nino Bravo presente, poder acompañarlo en ese viaje vital que fatídicamente se truncó el 16 de abril de 1973» en un accidente de tráfico.

Darío Ledesma presentará el libro «Nino Bravo. Voz y corazón» el próximo miércoles en El Corte Inglés de la calle Colón de València, acompañado de Amparo Ferri, hija del cantante. Por Eva Batalla

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“Ilusiones rotas” de José Manuel Boquet Esplugues, nuestro libro recomendado de la semana


El autor nos advierte en el prólogo que esta propuesta literaria no es una novela de ficción, ni un ensayo histórico.

¿Que nos plantea “Ilusiones rotas”?

El subtitulado a pie de portada nos da la primera pista “República y desengaño”, si además constamos en sus primeras líneas que la narración se centra esencialmente en las décadas de los años 30 y 40, una etapa oscura y determinante en la historia de España en los últimos cien años que en este caso se aborda desde la singularidad valenciana que fue sede del gobierno de la Republica Española desde el 6 de noviembre de 1936 al 31 de octubre de 1937, en que se trasladó a Barcelona hasta el final de la Guerra Civil.

El autor pone voz a su padre José Boquet (Pepe Bearnés en la narración) que nos describe estremecedoras historias en las que el carrusel de las emociones, las “ilusiones rotas” y las frustraciones o desengaños dan cuerpo a este libro de imprescindible lectura; “sin descalificaciones ni ensalzamientos innecesarios, dejando que fuera yo que sacara conclusiones y adoptara posiciones ideológicas”, afirma Boquet.

«Yo no hablo de venganzas ni perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón». Jorge Luis Borges.

Matizable la frase del maestro Borges; “el olvido” no nos ayuda a cerrar las heridas del pasado, por eso es más que necesaria una mirada limpia y sin antagonismos como las que nos ofrece el autor de este libro sobre los prolegómenos, desarrollo y conclusión de la etapa más triste de la reciente historia de España.

Nos cuenta el autor del libro que “a Pepe Bearnés le enseñaron en el colegio de las Escuelas Pías de la calle Carniceros que España había sido la dueña del mundo, un imperio en el que no se ponía el sol. Sin embargo, en cuanto tuvo capacidad de leer supo que, desde tres siglos atrás, todo en su país era una constante cuesta abajo que había culminado en una heroica derrota ante los Estados Unidos en 1898 y en una vergonzosa derrota ante las cábilas marroquíes en 1921”.

Continuando con el “spoiler” autorizado por el autor y a modo de introducción nos aclara esto sobre su progenitor… “A sus ojos, de la mano de los escritos, que devoraba más que leía, de Costa, Azorín, Ganivet o Unamuno, España necesitaba un cambio, pero un cambio profundo, en muchos aspectos”.

“Porque él, huérfano de padre al que mató la gripe de 1918 cuando Pepe tenía cinco años, vivió desde la niñez la penuria propia de las clases medias bajas y, nada más terminar la escuela primaria, trabajó en una cordelería de la plaza del Mercado donde de lunes a sábado vivía, durmiendo detrás del mostrador y yendo a su casa tan solo desde la noche del sábado hasta la primera hora de la mañana del lunes. Consecuencia de aquella vida insalubre fue el que contrajera una tuberculosis que estuvo a punto de acabar con él pero que, con el paso de los años, le evitaría los peligros de los frentes de guerra”.

“Cuando, con todos los esfuerzos y sacrificio de su madre y sus tres hermanas, se le abrieron las puertas de la Escuela Normal de Magisterio, su inmediata afiliación a la asociación estudiantil FUE le entronizó en un mundo que respondía a sus inquietudes y perseguía sus mismos objetivos. Para todos aquellos jóvenes los males de España se centraban en la institución monárquica, que había que abolir, la constante injerencia en la vida social y política por parte de la Iglesia, a la que había que apartar del Estado, la injusta desproporción entre una mayoría de gente pobre y una minoría de capitalistas y terratenientes, que había que evitar mediante políticas fiscales redistributivas, y, sobre todo, el analfabetismo y la incultura generalizada, con los que había que acabar a través de una enorme ofensiva educativa que llevara a todo el país la formación literaria y cívica para emprender un desarrollo social y económico que sacara al país de su postración”.

“Tras participar con denuedo en cuantas posibilidades estuvieron a su alcance de luchar contra la dictadura de Primo de Rivera y contra la monarquía, Pepe tuvo la satisfacción de ver llegar su ansiada República, el deseado cambio que abría las puertas a todas aquellas reformas tan necesarias y por la que tanto había luchado”.

1931 Convento San José

“Sin embargo, el egoísmo de los poderosos, la impaciencia de quienes reclamaban los cambios sin respetar los razonables e imprescindibles procesos legales, y la soberbia e incomprensión de todas las partes implicadas fueron poniendo trabas en el camino hacia una España mejor en la que la violencia fue imponiéndose paulatinamente al diálogo, a la tolerancia y a la voluntad de convivencia. Y así, revolucionarios e involucionistas acabaron sumiendo a España en una guerra civil que, en palabras de la madre de Pepe “es la peor de las guerras”.

1933 Huelga revolucionaria

“Desde Valencia, donde estuvo durante los tres años que duró el conflicto, Pepe vivió la brutalidad de los revolucionarios, alentados por las narraciones de la prensa sobre la sanguinaria represión del bando contrario, los esfuerzos del legítimo gobierno para acabar con la violencia de la retaguardia, los sufrimientos y penalidades de una población civil sometida a escasez de alimentos, al terror de los bombardeos aéreos y navales, y al miedo, o la triste realidad, de la pérdida de seres queridos. A través de sus compañeros, casi todos ellos movilizados, Pepe también conoció las vivencias y carencias de los frentes de guerra”.

1938 Valencia tras un bombardeo

“Tras, casi exactamente, mil días de guerra, la derrota republicana le sumió en la depresión provocada por ver derrumbadas todas sus ilusiones y contemplar a su patria sumida de nuevo en el oscurantismo de ideologías negacionistas de cuanto se aproximase a la justicia social y de una Iglesia que, olvidando al ciento por ciento el pensamiento cristiano, se entregaba a un delirio inquisicional de venganzas e imposición por la fuerza de sus normas casi medievales. Para sus amigos la derrota supuso la cárcel, el ajusticiamiento o el exilio, una opción que también él intentó pero que no pudo completar, con lo que debió enfrentarse a la despiadada represión de los vencedores. Superado su encausamiento gracias al testimonio de cuantos presuntos enemigos había ayudado durante la guerra, Pepe, privado por la depuración de cargos y nombramientos de su plaza de maestro, reinició su vida como viajante de comercio”.

Edificio del Reloj

“Sus rutas comerciales le permitieron conocer cómo había sido la vida en la retaguardia del bando contrario, con la triste conclusión de que la violencia irracional había sido igual de brutal en las dos mitades en que la locura colectiva había dividido a España”.

“Y su profesión, que justificaba los desplazamientos, tan vigilados en los años de la posguerra, lo pusieron en el punto de mira del clandestino Partido Comunista, que acabó reclutándolo como correo y para distribución de propaganda subversiva, algo que, aun cuando para él era una compensación al esfuerzo bélico que su enfermedad no le permitió realizar durante la guerra, le supuso someterse al constante miedo de una probable detención que diera con sus huesos en la cárcel y acabara con el futuro de su familia”.

Refugio Plaza Patriarca

“El paso de los años trajo la paulatina adaptación de la mayoría de la población a un entorno opresivo, propio del estado policial en que se había convertido España, mientras la indiferencia de los países democráticos, continuidad de la que en buena parte había permitido la derrota de la República, hacía olvidar a los pocos recalcitrantes la esperanza de una pronta caída del régimen”.

José Manuel Boquet hace en este libro un ejercicio de algo natural en él, la imparcialidad evidente en alguien que detesta el “jacobinismo”, por lo que entendemos de manera cristalina esta conclusión que cierra la presentación de su libro; “Y así, Pepe cerró su periplo vital desde su forzosa ignorancia infantil: el convencimiento de la necesidad de luchar por el cambio, el esfuerzo en combatir el nefasto estatus, la satisfacción del éxito en conseguirlo, la decepción de comprobar la dificultad en implantar los cambios, la frustración de la derrota, el descartar como irreversible el resultado de la guerra como definitivo y, poco a poco, aceptar la inutilidad de la lucha y, sin abandonar sus ideas, dejar para un futuro más propicio el conseguir la vuelta de su patria a formas de vida y gobierno más justas y racionales”.

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